Entre otras novelas ha escrito La ladrona de almas y El país de las mariposas, que ganó el IX Premio Ateneo Joven de Sevilla, en 2004. Le apasiona la historia, pero no quiere clasificar sus obras. La acción de El elefante de marfil transcurre en 1755, el día de Todos los Santos.
¿Por qué ha decidido retrotraerse a esa época?
Estaba preparando el doctorado y me llegaron unos textos en los que se hablaba de un terremoto que aconteció en Lisboa en aquel tiempo, que afectó también a la ciudad de Sevilla. En los cursos nos dieron varios textos publicados por diferentes medios de comunicación. Uno era de la Gazeta de Madrid, que era la informadora oficial del momento, en el que aparecía una pequeña nota en la que decían que el terremoto había sido muy fuerte pero que afortunadamente los reyes estaban bien. No informaban de nada más, a pesar de que había muerto muchísima gente. Todo eso contrastaba con una información redactada en la imprenta de doña Julia López de Haro, que me dejó sorprendidísima.
¿Por qué?
Empecé a buscar información sobre ella y descubrí que durante años estuvo al frente de una imprenta por la que pasaron muchos documentos interesantes. Entonces me vino toda la historia a la cabeza y me pareció interesante contarla en ese marco.
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